sábado, 17 de marzo de 2012

La ley del desapego. por Deepak Chopra

Mirando una Red Social, encontré este texto compartido gentil y generosamente por mi amigo Gustavo Moyano. Y en este momento lo comparto con uds. Espero les sea de utilidad.


Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado.


Es grande el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo.


El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad y la necesidad de sentir seguridad emana del desconocimiento del verdadero yo. La fuente de la abundancia, de la riqueza o de cualquier cosa en el mundo físico es el yo; es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad. Todo lo demás es un símbolo. Los símbolos son transitorios; llegan y se van. Perseguir símbolos es como contentarse con el mapa en lugar del territorio. Es algo que produce ansiedad y acaba por hacernos sentir vacíos y huecos por dentro, porque cambiamos el yo por los símbolos del yo.


El apego es producto de la conciencia de la pobreza, porque se interesa siempre por los símbolos. El desapego es sinónimo de la conciencia de la riqueza, porque con él viene la libertad para crear. Sólo a partir de un compromiso desprendido, podemos tener alegría y felicidad.


Entonces, los símbolos de la riqueza aparecen espontáneamente y sin esfuerzo. Sin desapego somos prisioneros del desamparo, la desesperanza, las necesidades mundanas, los intereses triviales, la desesperación silenciosa y la gravedad, características distintivas de una existencia mediocre y una conciencia de la pobreza.


La verdadera conciencia de la riqueza es la capacidad de tener todo lo que deseamos, cada vez que lo deseamos, y con un mínimo de esfuerzo. Para afianzarnos en esta experiencia es necesario afianzarnos en la sabiduría de la incertidumbre. En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos. La gente busca constantemente seguridad, pero con el tiempo descubriremos que esa búsqueda es en realidad algo muy efímero. Hasta el apego al dinero es una señal de inseguridad. Quienes buscan la seguridad la persiguen durante toda la vida sin encontrarla jamás. La seguridad es evasiva y efímera porque no puede depender exclusivamente del dinero. El apego al dinero siempre creará inseguridad, no importa cuánto dinero se tenga en el banco. De hecho, algunas de las personas que más dinero tienen son las más inseguras. La búsqueda de la seguridad es una ilusión. Según las antiguas tradiciones de sabiduría, la solución de todo este dilema reside en la sabiduría de la inseguridad o la sabiduría de la incertidumbre. Esto significa que la búsqueda de seguridad y de certeza es en realidad un apego a lo conocido. ¿Y qué es lo conocido? Lo conocido es el pasado. Lo conocido no es otra cosa que la prisión del condicionamiento anterior. Allí no hay evolución, absolutamente ninguna evolución. Y cuando no hay evolución, sobrevienen el estancamiento, el desorden, el caos y la decadencia. La incertidumbre, por otra parte, es el suelo fértil de la creatividad pura y de la libertad. La incertidumbre es penetrar en lo desconocido en cada momento de nuestra existencia. Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre fresco, siempre nuevo, siempre abierto a la creación de nuevas manifestaciones. Sin la incertidumbre y sin lo desconocido, la vida es sólo una vil repetición de recuerdos gastados. Nos convertimos en víctimas del pasado, y nuestro torturador de hoy es el yo que ha quedado de ayer.


Renunciemos a nuestro apego a lo conocido y adentrémonos en lo desconocido, así entraremos en el campo de todas las posibilidades. La sabiduría de la incertidumbre jugará un importante papel en nuestro deseo de entrar en lo desconocido. Esto significa que en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio; que experimentaremos la alegría de vivir: la magia, la celebración, el júbilo y el regocijo de nuestro propio espíritu. Cada día podemos buscar la emoción de lo que puede ocurrir en el campo de todas las posibilidades. Si nos sentimos inseguros, estamos en el camino correcto, no nos demos por vencidos. En realidad no necesitamos tener una idea rígida y completa de lo que haremos la semana próxima o el año próximo, porque si tenemos una idea clara de lo que ha de suceder y nos aferramos rígidamente a ella, dejaremos por fuera un enorme abanico de posibilidades.


Una de las características del campo de todas las posibilidades es la correlación infinita. Este campo puede orquestar una infinidad de sucesos espacio-temporales con el fin de producir el resultado esperado. Pero cuando hay apego, la intención queda atrapada en una forma de pensar rígida y se pierden la fluidez, la creatividad y la espontaneidad inherentes al campo de todas las posibilidades. Cuando nos apegamos a algo, congelamos nuestro deseo, lo alejamos de esa fluidez y esa flexibilidad infinitas y lo encerramos dentro de un rígido marco que obstaculiza el proceso total de la creación.


Esta ley no obstaculiza la fijación de metas. Siempre tenemos la intención de avanzar en una determinada dirección, siempre tenemos una meta. Sin embargo, entre el punto A y el punto B hay un número infinito de posibilidades, y si la incertidumbre está presente, podremos cambiar de dirección en cualquier momento si encontramos un ideal superior o algo más emocionante. Al mismo tiempo, será menos probable que forcemos las soluciones de los problemas, lo cual hará posible que nos mantengamos atentos a las oportunidades.


La ley del desapego acelera el proceso total de la evolución. Cuando entendemos esta ley, no nos sentimos obligados a forzar las soluciones de los problemas. Cuando forzamos las soluciones, solamente creamos nuevos problemas. Pero si fijamos nuestra atención en la incertidumbre y la observamos mientras esperamos ansiosamente a que la solución surja de entre el caos y la confusión, entonces surgirá algo fabuloso y emocionante.


Cuando este estado de vigilancia, nuestra preparación en el presente, en el campo de la incertidumbre, se suma a nuestra meta y a nuestra intención, nos permite aprovechar la oportunidad. ¿Qué es la oportunidad? Es lo que está contenido en cada problema de la vida.


Cada problema que se nos presenta en la vida es la semilla de una oportunidad para algún gran beneficio. Una vez que tengamos esta percepción, nos abriremos a toda una gama de posibilidades, lo cual mantendrá vivos el misterio, el asombro, la emoción y la aventura.

Podremos ver cada problema de la vida como la oportunidad de algún gran beneficio. Habiéndonos afianzado en la sabiduría de la incertidumbre, podremos permanecer alerta a las oportunidades. Y, cuando nuestro estado de preparación se encuentre con la oportunidad, la solución aparecerá espontáneamente. Lo que resulta de esto es lo que denominamos comúnmente «buena suerte». La buena suerte no es otra cosa que la unión del estado de preparación con la oportunidad. Cuando los dos se mezclan con una vigilancia atenta del caos, surge una solución que trae beneficio y evolución para nosotros y para todos los que nos rodean. Ésta es la receta perfecta para el éxito, y se basa en la ley del desapego.


Deepak Chopra

sábado, 25 de febrero de 2012

Tributo a mi gran amigo Pity Yñurrigarro

Sencillamente Pity

(transcripción del tributo aparecido el 05/01/2004 en Pagina 12)


Portaba un apellido tan raro –Yñurrigarro– que para casi todo el mundo era sencillamente Pity. Su voz como de canario y su espíritu casi infantil a la hora de las amistades remitían más a Tweety que al prototipo de los vascos ancestrales. Pero podía ser cabezadura. Fue durante casi un cuarto de siglo el manager de León Gieco, hasta que una enfermedad pulmonar se lo llevó al cielo de los empresarios, si es que existe. León lo conoció en uno de sus peores momentos: venía del exilio, el dinero no abundaba y el hombre que había manejado el primer tramo de su carrera, Daniel Melgarejo, que fue casi como su segundo padre, acababa de morir. Deprimido, se refugió en Piriápolis, en busca de paz interior. Allí fue a buscarlo el empresario musical Oscar López, que con sus tiempos siempre acelerados le dio un consejo sobre quién debía ser su nuevo representante. Lo definió así: “Pity Iñurrigarro, un concheto que no tiene nada que ver con el rock, no usa drogas, tiene plata y no te necesita, pero quiere laburar con vos”. León dudó, pero una serie de gestos de Pity lo convencieron. Nunca fueron amigos-amigos, pero desde el principio de los ‘80 hasta diciembre del 2003 León tuvo claro que había alguien dispuesto a financiar sus delirios, ponerse su camiseta y creer con fervor en la importancia de sus canciones.


Pity y León pensaron y llevaron adelante juntos, con Gustavo Santaolalla, De Ushuaia a La Quiaca, por ejemplo. “Fue muy importante que Pity se enganchara con la idea y me apoyara sin condicionamientos”, le contó León al periodista Oscar Finkelstein para el libro Crónica de un sueño. “Yo sé que si se me ocurre hacer algo que no tiene un rédito económico, como los conciertos de Pete Seeger en Buenos Aires, o si se me ocurre grabar un disco en el fondo del mar, él me va a apoyar.” Si no fueron amigos es porque vivían en dos planetas cuyas órbitas sólo se cruzaban por ellos. Pity era del country El Carmel, de Punta del Este y, al final, de Deepak Chopra. Al día siguiente de su muerte, la página fúnebre de La Nación se llenó de recordatorios de gente de su clase. Apellidos como García Belsunce, por ejemplo. Verlos juntos podía ser un espectáculo: al lado de la indumentaria neoza-patista de León, los trajes caros y las corbatas finas de Pity parecían de caricatura. Pero se trataban con un respeto de hermanos. “Leoncito me puede...”, confesaba aquel hombre de risa fácil y billetera difícil. El día que Página/12 festejó sus quince años, León sacó en público la cuenta de lo que había gastado en ese lapso y le resultó fácil: lo había comprado todos los días, desde el principio. Para Pity, un día no era un día si no leía La Nación.


Pity empezó su carrera cuando León se vino a Buenos Aires desde Cañada Rosquín, al terminar los ‘60. Pity era un habitué de los boliches de onda, mientras León se instalaba en una pensión de Moreno y Defensa. Antes de que León grabase su primer disco, Pity fue manager de Pintura Fresca –un grupo de la música por entonces llamada comercial, para separarla de la progresiva– hasta que un accidente terminó con la vida de tres de sus integrantes. Luego tomó a Banana, y fundó una agencia en sociedad con Mario Arenas, que aportó Trocha Angosta. Todo muy zona norte, muy drinks al lado de la pileta, muy in. Pero había en Pity una curiosidad personal y una avidez por nuevos negocios que lo fueron acercando de a poco al terreno del rock, con cuyos empresarios popes –Daniel Grinbank, Oscar López y Alberto Ohanian– tuvo sociedades más o menos efímeras. Sus amigos decían que era una fiera a la hora de vender shows y garantizarles a los artistas las mejores remuneraciones. Sus enemigos le imputaban su incapacidad para generar proyectos artísticos nuevos. “Toma lo que ya existe y lo explota al máximo”, decían.


Como fuese, en los ‘80 produjo, en Argentina y Uruguay, una cantidad impresionante de discos y espectáculos de artistas como Mercedes Sosa, Charly García, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, Nacha Guevara, Les Luthiers, Joan Manuel Serrat, Luis Alberto Spinetta, Alejandro Lerner, Rubén Rada, Fabulosos Cadillacs, entre otros negocios, como una sociedad con Gato Dumas para la concesión de las comidas a bordo de Buquebús. En la segunda mitad de los ‘90 intentó un show del tenor español José Carreras en el Hipódromo de Palermo y una suspensión por lluvia le produjo una debacle financiera que capeó de a poco, remando y tragándose el orgullo de no deberle mucho a nadie. El día en que Charly García lo insultó desde el escenario, después de haber faltado a su propio show, Pity caminaba como un poseso por el hall del Opera, su corbata de moño chiquito definitivamente desacomodada: “La culpa es mía”, repetía como un mantra. Pero desde siempre le gustaban los grandes proyectos, por eso organizó hitos como Encuentro, es decir Iván Lins, León, Spinetta y Pedro Aznar juntos en una velada mágica, o El Gran Concierto, con Milton Nascimento, Mercedes, León y Kleiton y Kledir.


Cuando León lo despidió en sus shows de diciembre en el Luna, todavía no estaba recuperado del impacto de su sorpresivo adiós. Para los que conocieron el otro lado de la organización de espectáculos desde el retorno de la democracia hasta hoy, siempre faltará alguien a la hora de pensar en esos recitales enormes, en que todo sale como se esperaba porque hubo alguien a cargo de todos los detalles, incluso los más incómodos, como el dinero. En esas ocasiones Pity sólo se quedaba tranquilo cuando las luces se apagaban y el imán del escenario atraía la atención de la gente. “Esto lo hice yo”, murmuraba, los brazos en jarra, mirando a la multitud como el capitán de un trasatlántico a su tripulación.

martes, 31 de mayo de 2011

El formador ideal. De: Pere Subirana

Comparto con Uds un texto que encontré navegando la red y que me parece muy inspirador para aquellos que lideramos equipos, grupos de personas, o trabajamos como educadores.

El formador ideal.
De: Pere Subirana

“Los ideales son como las estrellas. No conseguiremos nunca tocarlos con las mano pero al navegante, en la inmensidad del océano, le sirven de guía para llegar a su destino”.
C. Shur

Las visiones son imágenes o símbolos de lo que queremos. Como todo ideal, son inalcanzables, nunca se cumplirán del todo. Si las utilizamos bien, nos ayudan a construir el futuro puesto que tienen un gran poder transformador. Las visiones son una excelente forma de guiar nuestra atención.

Gracias a las visiones podemos enriquecer nuestra realidad cotidiana, dejar de ser “prisioneros de la realidad”, como diría Italo Calvino. Para que sean realmente efectivas, hemos de tener con las visiones un gran espíritu deportivo. Sabiendo de antemano que nunca las alcanzaremos, intentamos acercarnos a ellas lo más que podemos. Ni nos culpabilizamos por no alcanzar ni tampoco dejamos de lado los ideales que pueden enriquecer nuestra vida. Nuestra actitud es positivia: si sólo alcanzamos un 20% del ideal, esta bien. Lo importante no son los resultados sino el proceso.

El valor esta en nuestra actitud y nuestro empeño positivo por alcanzar el ideal, la visión. Nuestra actitud es lo importante. Conseguir la realización de las visiones no es lo mas primordial, sino lo que conseguimos con ellas. Paradójicamente, cuando nuestra actitud es relajada y centrada en el proceso, conseguimos mucho más que cuando nos obsesionamos por los resultados.

Gracias a las visiones nos centramos en acertar, no en tener éxito. Podemos aplicar las visiones a una infinidad de campos. Hoy lo vamos a aplicar al ámbito de la formación.

Vamos a definir cómo sería un formador ideal y luego tratamos de acercarnos tanto como podamos a el. No importa que sólo consigamos acercarnos a este idea en un 10, un 20 o un 30%. Lo importante es nuestra actitud abierta y deportiva de acercarnos a nuestro ideal de formador/a

Esperamos que este manual les guste. Hay muchos más manuales, exposiciones, artículos y juegos de crecimiento personal en nuestra web. Muchas gracias por su atención.
El formador ideal

Crea las condiciones para que la formación se efectúe correctamente: gestiona el espacio fisico, el marco temporal, el material o soportes necesarios y previene las posibles interrupciones o condicionantes externos.

Cuida el “estado de aprendizaje” de sus alumnos, y elimina los condicionantes (preocupaciones, etc.) que pueden perjudicar la formación.

Cuida la relación personal, porque es una condición necesaría para un buen contexto formativo.

Fomenta la autoestima de sus alumnos.

Se perfecciona continuamente como formador y como persona.

Eduaca para la vida, independientemente de la materia que esté impartiendo.

Educa de forma integral. No sólo transmite conocimientos, sino también valores, actitudes, perspectivas de la realidad, habilidades…

Es positivo y transmite positividad.

Sitúa la formación dentro de un contexto motivador. Sabe dar a la pregunta”¿para qué sirve esta formación?” una respuesta que entusiasma.

Cree en las personas, y por lo tanto cree en sus alumnos, en sus capacidades y posibilidades.

Se adapta al estilo de aprendizaje del alumno, ya sea éste mas visual, más auditivo o más sensorial. Hace que la formación sea lo más sencilla y fácil posible.

Establece conexiones entre lo nuevo y lo conocido, entre lo que se aprende y la vida real, entre las creencias y actitudes y sus consecuencias.

Respeta el sistema de creencias del alumno, pero siembra las creencias necesarias para el éxito de la formación.

Saca a la luz las creencias limitadoras que pueden entorpecer el aprendizaje.

Expone el máximo número de puntos de vista para poder obtener una visión global.

Intuye las necesidades de los los alumnos y les da respuesta adecuada

Convierte a sus alumnos en investigadores, estimula su curiosidad y sus ganas de aprender.

Cuida el lenguaje que utiliza, tanto verbal como no verbal: apariencia, gesticulación, postura corporal, tono de voz… trabaja con las palabras pero también con imágenes y símbolos.

Se auto controla, de manera que ninguna circunstancia externa le desvie de sus objetivos formativos.

Sabe buscar las partes positivas que se esconden detrás de las actitudes de las personas difíciles.
Visualiza la formación y la ensaya antes de llevarse a cabo como preparación psicológica y emocional.

Diseña y planifica la formación, luego la evalúa de la forma crítica para mejorarla.

Es flexible. Hace una planificación adecuada pero está abierto a lo que surge espontáneamente y a las necesidades del momento.

Divierte y se divierte.

Fomenta la creatividad y la búsqueda de soluciones alternativas.

Motiva, asesora, modera, coordina, proporciona resucesos, pregunta, responde y fomenta la reflexión.

Escoge cuidadosamente los ejemplos y metáforas que utiliza.

Acepta las críticas y las convierte en oportunidades de aprendizaje.

Crea experiencias y proporciona la estructura necesaria para que los alumnos puedan sacar partido de ellas.

Pregunta: ¿Qué aprendieron? Y ¿Cómo van a utilizar lo que han aprendido.

Gestiona procesos. Sabe pasar de lo más sencillo a lo más complejo, de lo conocido a lo menos arraigado, de la inseguridad a la seguridad.

Crea su propia “maleta de recursos educativos”, compuesta por las dinámicas, juegos, recursos, practicas, metodologías, enfoques y valores que más sirven para el aprendizaje.

Mantiene espacios de integración de lo aprendido. Deja que los alumnos se comuniquen y reacciones.

Es capaz de demostrar que el cambio es posible y necesario.

Da instrucciones precisas, deja el mínimo margen para el error.

Sabe formular preguntas – clave y temas – clave.

Se muestra como un ser humano, con sus debilidades y fortalezas. Explicita sus posturas y opiniones, pero dejando abiertas todas las puertas.

Cuida la congruencia entre sus palabras y sus actos.

Se pregunta: ¿Cómo sabré que he alcanzado los objetivosformativos?

Fomenta que los alumnos aprendan por ellos mismos, incrementando sus capacidades de aprender a aprender.

Crea las condiciones necesarias para que el “Angel de la educación” esté presente. Este ángel es un personaje imaginario que está presente cuando se crea un “campo magnetico”, un espacio energetico en el que poco a poco los alumnos, el formador y la materia se convierten en una sola cosa. El grado de comunión es tan intenso que se pierde la noción del tiempo (“el tiempo me ha pasado volando”).

No siempre se puede conseguir que el Angel de la Educación esté presente en nuestras clases, pero podemos al menos intentar crear las condiciones necesarias para que se pueda crear este campo magnetico maximizando las oportunidades de aprendizaje.

viernes, 27 de mayo de 2011

Sobre Dios, la Biblia y la CIencia

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía)

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:



Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia
'Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.
Mucha, nos aproxima'.
Dr. Louis Pasteur


PD: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser
idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Mensajes Silenciosos

Comparto con Uds una interesante nota de Sergio Bernues que encontré en su blog cuyo títlo es mensajes silenciosos

“Habla para que yo te conozca.”
Sócrates

Continuando con el artículo de la semana pasada, sigo analizando movimientos y gestos que realizamos con nuestro cuerpo que generalmente trasmiten más información que nuestras palabras.



Todas estas posturas están mandando mensajes silenciosos a nuestros interlocutores, en ocasiones contradiciendo nuestra comunicación verbal.

Las manos:

Las manos se deben aprovechar para complementar nuestras palabras y dar mayor fuerza a nuestra conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Evita que manipulen de forma nerviosa cualquier objeto (Anillos, bolígrafos…) Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.

·Los gestos de las manos sobre el rostro: Normalmente estos gestos son vestigios de la infancia, que van desapareciendo durante el crecimiento, pero que siguen conservando un gran poder comunicativo. Cuando un cliente se afloja el cuello de la camisa, se rasca el cuello, el lóbulo de la oreja, un ojo, la nariz, y desde luego si bosteza, podría estar mostrando desinterés o incomodidad con la conversación. Por el contrario, si se acaricia ligeramente la barbilla, apoya sobre el puño cerrado la barbilla o apoya su cara sobre el puño manteniendo el dedo índice extendido sobre la mejilla, podría estar mostrando interés y curiosidad por la conversación. Acariciarse la barbilla suele implicar reflexión.

·Frotarse las manos denota impaciencia o que la acción que se está realizando va a tener resultados positivos.

·Golpear ligeramente los dedos trasmite impaciencia, en cambio entrelazarlos muestra seguridad, autoridad.

·Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás implica seguridad en si mismo y superioridad.

·La palma de la mano abierta es muestra de sinceridad, franqueza.

·Jugar con el cabello suele ser signo de inseguridad y falta de confianza.

·Frotarse un ojo puede implicar duda

·Dar la mano con seguridad: La mano ha de darse con seguridad y cordialidad, especialmente en interacciones comerciales.

William F. Chaplin y su equipo, del Departamento de Psicología de la Universidad de Alabama, en EEUU, habla en un estudio publicado en el último número de la revista de la Asociación Americana de Psicología (Journal of Personality and Social Psychology ) de toda la información que proporcionamos cuando damos la mano.

Cuando estrechamos la mano obtenemos información acerca de la personalidad de nuestro interlocutor y de su comportamiento, además de forjarnos una primera impresión del mismo.

La mano siempre la daremos con firmeza, perpendicular al suelo, mirando a los ojos y con los hombros paralelos, sin que ninguna de las partes tenga que forzar el gesto. Tengamos cuidado de que nuestra mano no este húmeda o demasiado fría y si estamos sentados es conveniente que nos levantemos.

Evitaremos la denominada “mano pez” que apenas desea el contacto y da sensación de timidez e inseguridad. Así como la “mano del forzudo”, la de aquellos que aprietan con excesiva fuerza, que denota mala educación.

En caso de un hombre y una mujer siempre le ofreceremos la mano, en ocasiones será ella la que decidirá dar dos besos.

El cuerpo:

Controlar los movimientos corporales: No deben ser excesivos. Hemos de evitar balancearnos para no mostrar una imagen de inestabilidad y los gestos que demuestran incomodidad o intranquilidad debemos evitarlos y observarlos en nuestros clientes. Cualquier movimiento hacia delante indica interés por la conversación, de la misma forma alejar el cuerpo indica desinterés.

Nunca permanezca de pie cuando los demás están sentados, amenos que su intención sea la de dominarlos o intimidarlos. La estatura es una señal poderosa de dominio.

Sentarnos de la manera adecuada: Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible. Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.

Muestra siempre las manos encima de la mesa.

Cualquier incorporación hacia delante mostrará interés, cualquier incorporación hacia detrás trasmitirá desatención.

PARA CONCLUIR:

Como exponía en la semana anterior…

Podemos extraer mucha información sobre los estados de ánimo y formas de actuación de las personas con la simple observación.
El análisis de la comunicación no verbal debe hacerse en un contexto de comunicación determinado por lo que no sería correcto interpretar los gestos de forma aislada.
En ocasiones estos mensajes silenciosos son más ruidosos que el más escandaloso de los gritos.

http://sergiobernues.com/blog/mensajes-silenciosos-ii/

lunes, 11 de abril de 2011

Guía de oratoria para políticos

Reproduzco para Uds. una nota que encontré en algun blog o pagina de esas que suele chusmear buscando info interesante. No recuerdo cual fué por eso no hago la cita correspondiente. Salvando el texto, el cuadro que aparece abajo lo he visto antes en cursos de oratoria y es de esos cuadros tradicionales que antes se conseguian en fotocopias. Gracias a quien lo haga digitalizado para así simplificar el compartirlo en la red. Abrazo a todos.

Este infalible manual del discurso que es el sueño de todo aspirante a político profesional, viene como anillo al dedo cuando estamos en año electoral.

Es una herramienta para facilitar las cosas a gente cuyo oficio, por definición, implica hablar mucho y no decir nada, lo que se hace difícil después de algún tiempo, más aún cuando el ingenio para resolver este o cualquier otro problema es cualidad inexistente entre quienes se dedican al ramo, razón por la cual es tan floreciente el negocio de los asesores candidaturales.

Después de incontables horas de grabación en parlamentos, consejos, foros, actos solemnes, mítines y reuniones, procesadas a través del más sesudo estudio computarizado, se obtuvo el cuadro que anexamos y que se usa del modo siguiente:

Se inicia con la primera expresión de las que aparecen listadas en la Columna 1 y luego se pasa a cualquier frase de la Columna 2, para proseguir con cualquiera de las que integran la Columna 3 y terminar la parrafada con una frase de la Columna 4; se vuelve entonces a otra frase de la Columna 1 y se repite el proceso siguiendo el orden de las columnas.

Este proceso permite construir 14.641 frases hechas diferentes, proporcionando un arsenal verborréico apto para todo momento y ocasión.

Con pequeños cambios, pueden elaborarse versiones más especializadas para escritores de editoriales y artículos de opinión, empresarios, burócratas sindicales, publicistas, aspirantes a expertos en cualquier área y oradores de orden en festividades patrióticas o religiosas.

Columna 1

Columna 2

Columna 3

Columna 4

Compatriotas:

el obligatorio debate sobre nuestro destino como país

exige que apreciemos la trascendencia

de las políticas de cambio que la Nación demanda.

La responsabilidad que asumimos frente a Uds., reforzada por

la estabilidad de las instituciones democráticas

facilita el análisis objetivo

de un esquema realista para honrar nuestros compromisos externos.

En otro orden de ideas,

el contacto directo con la colectividad

ofrece ámbito fecundo para la visualización

del modelo de desarrollo a seguir en la Postmodernidad.

Percibir el significado que tiene

el estudio reposado y acucioso de los problemas presentes

obliga al examen desprejuiciado

de los escenarios factibles para afrontar los avatares del Siglo XXI.

De igual manera,

la tarea impostergable del progreso nacional

reitera lo cierto de nuestro planteamiento

de las condiciones económicas y sociales existentes.

La urgencia de profundas reformas, pero sobre todo

la revisión serena de los errores del pasado

requiere romper con concepciones desfasadas acerca

de la estrategia apropiada en la coyuntura presente.

La experiencia nos ha probado que

la incidencia de la Revolución Científica y Tecnológica en curso

implica el ajuste para la reestructuración

de los retos que aguardan a este país generoso y resuelto en el próximo milenio.

Así mismo,

el impacto inevitable de la crisis

ayuda a que tomemos conciencia

de los procesos de globalización en marcha.

Resulta obvia la importancia de esto, ya que

la confrontación con los hechos

nos informa y educa también en torno

del esfuerzo por redimensionar un aparato estatal inoperante.

No obstante, cabe recordar que

la dinámica del acontecer actual

permite comprobar claramente los pro y los contra

del balance tras el período histórico que ahora culminamos.

Nuestra conocida postura ante los foros mundiales, así como

la necesidad de incrementar la confianza en el futuro del país

impone un diagnóstico adecuado

de las propuestas de concertación que involucran a la sociedad civil.