martes, 31 de mayo de 2011

El formador ideal. De: Pere Subirana

Comparto con Uds un texto que encontré navegando la red y que me parece muy inspirador para aquellos que lideramos equipos, grupos de personas, o trabajamos como educadores.

El formador ideal.
De: Pere Subirana

“Los ideales son como las estrellas. No conseguiremos nunca tocarlos con las mano pero al navegante, en la inmensidad del océano, le sirven de guía para llegar a su destino”.
C. Shur

Las visiones son imágenes o símbolos de lo que queremos. Como todo ideal, son inalcanzables, nunca se cumplirán del todo. Si las utilizamos bien, nos ayudan a construir el futuro puesto que tienen un gran poder transformador. Las visiones son una excelente forma de guiar nuestra atención.

Gracias a las visiones podemos enriquecer nuestra realidad cotidiana, dejar de ser “prisioneros de la realidad”, como diría Italo Calvino. Para que sean realmente efectivas, hemos de tener con las visiones un gran espíritu deportivo. Sabiendo de antemano que nunca las alcanzaremos, intentamos acercarnos a ellas lo más que podemos. Ni nos culpabilizamos por no alcanzar ni tampoco dejamos de lado los ideales que pueden enriquecer nuestra vida. Nuestra actitud es positivia: si sólo alcanzamos un 20% del ideal, esta bien. Lo importante no son los resultados sino el proceso.

El valor esta en nuestra actitud y nuestro empeño positivo por alcanzar el ideal, la visión. Nuestra actitud es lo importante. Conseguir la realización de las visiones no es lo mas primordial, sino lo que conseguimos con ellas. Paradójicamente, cuando nuestra actitud es relajada y centrada en el proceso, conseguimos mucho más que cuando nos obsesionamos por los resultados.

Gracias a las visiones nos centramos en acertar, no en tener éxito. Podemos aplicar las visiones a una infinidad de campos. Hoy lo vamos a aplicar al ámbito de la formación.

Vamos a definir cómo sería un formador ideal y luego tratamos de acercarnos tanto como podamos a el. No importa que sólo consigamos acercarnos a este idea en un 10, un 20 o un 30%. Lo importante es nuestra actitud abierta y deportiva de acercarnos a nuestro ideal de formador/a

Esperamos que este manual les guste. Hay muchos más manuales, exposiciones, artículos y juegos de crecimiento personal en nuestra web. Muchas gracias por su atención.
El formador ideal

Crea las condiciones para que la formación se efectúe correctamente: gestiona el espacio fisico, el marco temporal, el material o soportes necesarios y previene las posibles interrupciones o condicionantes externos.

Cuida el “estado de aprendizaje” de sus alumnos, y elimina los condicionantes (preocupaciones, etc.) que pueden perjudicar la formación.

Cuida la relación personal, porque es una condición necesaría para un buen contexto formativo.

Fomenta la autoestima de sus alumnos.

Se perfecciona continuamente como formador y como persona.

Eduaca para la vida, independientemente de la materia que esté impartiendo.

Educa de forma integral. No sólo transmite conocimientos, sino también valores, actitudes, perspectivas de la realidad, habilidades…

Es positivo y transmite positividad.

Sitúa la formación dentro de un contexto motivador. Sabe dar a la pregunta”¿para qué sirve esta formación?” una respuesta que entusiasma.

Cree en las personas, y por lo tanto cree en sus alumnos, en sus capacidades y posibilidades.

Se adapta al estilo de aprendizaje del alumno, ya sea éste mas visual, más auditivo o más sensorial. Hace que la formación sea lo más sencilla y fácil posible.

Establece conexiones entre lo nuevo y lo conocido, entre lo que se aprende y la vida real, entre las creencias y actitudes y sus consecuencias.

Respeta el sistema de creencias del alumno, pero siembra las creencias necesarias para el éxito de la formación.

Saca a la luz las creencias limitadoras que pueden entorpecer el aprendizaje.

Expone el máximo número de puntos de vista para poder obtener una visión global.

Intuye las necesidades de los los alumnos y les da respuesta adecuada

Convierte a sus alumnos en investigadores, estimula su curiosidad y sus ganas de aprender.

Cuida el lenguaje que utiliza, tanto verbal como no verbal: apariencia, gesticulación, postura corporal, tono de voz… trabaja con las palabras pero también con imágenes y símbolos.

Se auto controla, de manera que ninguna circunstancia externa le desvie de sus objetivos formativos.

Sabe buscar las partes positivas que se esconden detrás de las actitudes de las personas difíciles.
Visualiza la formación y la ensaya antes de llevarse a cabo como preparación psicológica y emocional.

Diseña y planifica la formación, luego la evalúa de la forma crítica para mejorarla.

Es flexible. Hace una planificación adecuada pero está abierto a lo que surge espontáneamente y a las necesidades del momento.

Divierte y se divierte.

Fomenta la creatividad y la búsqueda de soluciones alternativas.

Motiva, asesora, modera, coordina, proporciona resucesos, pregunta, responde y fomenta la reflexión.

Escoge cuidadosamente los ejemplos y metáforas que utiliza.

Acepta las críticas y las convierte en oportunidades de aprendizaje.

Crea experiencias y proporciona la estructura necesaria para que los alumnos puedan sacar partido de ellas.

Pregunta: ¿Qué aprendieron? Y ¿Cómo van a utilizar lo que han aprendido.

Gestiona procesos. Sabe pasar de lo más sencillo a lo más complejo, de lo conocido a lo menos arraigado, de la inseguridad a la seguridad.

Crea su propia “maleta de recursos educativos”, compuesta por las dinámicas, juegos, recursos, practicas, metodologías, enfoques y valores que más sirven para el aprendizaje.

Mantiene espacios de integración de lo aprendido. Deja que los alumnos se comuniquen y reacciones.

Es capaz de demostrar que el cambio es posible y necesario.

Da instrucciones precisas, deja el mínimo margen para el error.

Sabe formular preguntas – clave y temas – clave.

Se muestra como un ser humano, con sus debilidades y fortalezas. Explicita sus posturas y opiniones, pero dejando abiertas todas las puertas.

Cuida la congruencia entre sus palabras y sus actos.

Se pregunta: ¿Cómo sabré que he alcanzado los objetivosformativos?

Fomenta que los alumnos aprendan por ellos mismos, incrementando sus capacidades de aprender a aprender.

Crea las condiciones necesarias para que el “Angel de la educación” esté presente. Este ángel es un personaje imaginario que está presente cuando se crea un “campo magnetico”, un espacio energetico en el que poco a poco los alumnos, el formador y la materia se convierten en una sola cosa. El grado de comunión es tan intenso que se pierde la noción del tiempo (“el tiempo me ha pasado volando”).

No siempre se puede conseguir que el Angel de la Educación esté presente en nuestras clases, pero podemos al menos intentar crear las condiciones necesarias para que se pueda crear este campo magnetico maximizando las oportunidades de aprendizaje.

viernes, 27 de mayo de 2011

Sobre Dios, la Biblia y la CIencia

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía)

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:



Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia
'Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.
Mucha, nos aproxima'.
Dr. Louis Pasteur


PD: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser
idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Mensajes Silenciosos

Comparto con Uds una interesante nota de Sergio Bernues que encontré en su blog cuyo títlo es mensajes silenciosos

“Habla para que yo te conozca.”
Sócrates

Continuando con el artículo de la semana pasada, sigo analizando movimientos y gestos que realizamos con nuestro cuerpo que generalmente trasmiten más información que nuestras palabras.



Todas estas posturas están mandando mensajes silenciosos a nuestros interlocutores, en ocasiones contradiciendo nuestra comunicación verbal.

Las manos:

Las manos se deben aprovechar para complementar nuestras palabras y dar mayor fuerza a nuestra conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Evita que manipulen de forma nerviosa cualquier objeto (Anillos, bolígrafos…) Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.

·Los gestos de las manos sobre el rostro: Normalmente estos gestos son vestigios de la infancia, que van desapareciendo durante el crecimiento, pero que siguen conservando un gran poder comunicativo. Cuando un cliente se afloja el cuello de la camisa, se rasca el cuello, el lóbulo de la oreja, un ojo, la nariz, y desde luego si bosteza, podría estar mostrando desinterés o incomodidad con la conversación. Por el contrario, si se acaricia ligeramente la barbilla, apoya sobre el puño cerrado la barbilla o apoya su cara sobre el puño manteniendo el dedo índice extendido sobre la mejilla, podría estar mostrando interés y curiosidad por la conversación. Acariciarse la barbilla suele implicar reflexión.

·Frotarse las manos denota impaciencia o que la acción que se está realizando va a tener resultados positivos.

·Golpear ligeramente los dedos trasmite impaciencia, en cambio entrelazarlos muestra seguridad, autoridad.

·Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás implica seguridad en si mismo y superioridad.

·La palma de la mano abierta es muestra de sinceridad, franqueza.

·Jugar con el cabello suele ser signo de inseguridad y falta de confianza.

·Frotarse un ojo puede implicar duda

·Dar la mano con seguridad: La mano ha de darse con seguridad y cordialidad, especialmente en interacciones comerciales.

William F. Chaplin y su equipo, del Departamento de Psicología de la Universidad de Alabama, en EEUU, habla en un estudio publicado en el último número de la revista de la Asociación Americana de Psicología (Journal of Personality and Social Psychology ) de toda la información que proporcionamos cuando damos la mano.

Cuando estrechamos la mano obtenemos información acerca de la personalidad de nuestro interlocutor y de su comportamiento, además de forjarnos una primera impresión del mismo.

La mano siempre la daremos con firmeza, perpendicular al suelo, mirando a los ojos y con los hombros paralelos, sin que ninguna de las partes tenga que forzar el gesto. Tengamos cuidado de que nuestra mano no este húmeda o demasiado fría y si estamos sentados es conveniente que nos levantemos.

Evitaremos la denominada “mano pez” que apenas desea el contacto y da sensación de timidez e inseguridad. Así como la “mano del forzudo”, la de aquellos que aprietan con excesiva fuerza, que denota mala educación.

En caso de un hombre y una mujer siempre le ofreceremos la mano, en ocasiones será ella la que decidirá dar dos besos.

El cuerpo:

Controlar los movimientos corporales: No deben ser excesivos. Hemos de evitar balancearnos para no mostrar una imagen de inestabilidad y los gestos que demuestran incomodidad o intranquilidad debemos evitarlos y observarlos en nuestros clientes. Cualquier movimiento hacia delante indica interés por la conversación, de la misma forma alejar el cuerpo indica desinterés.

Nunca permanezca de pie cuando los demás están sentados, amenos que su intención sea la de dominarlos o intimidarlos. La estatura es una señal poderosa de dominio.

Sentarnos de la manera adecuada: Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible. Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.

Muestra siempre las manos encima de la mesa.

Cualquier incorporación hacia delante mostrará interés, cualquier incorporación hacia detrás trasmitirá desatención.

PARA CONCLUIR:

Como exponía en la semana anterior…

Podemos extraer mucha información sobre los estados de ánimo y formas de actuación de las personas con la simple observación.
El análisis de la comunicación no verbal debe hacerse en un contexto de comunicación determinado por lo que no sería correcto interpretar los gestos de forma aislada.
En ocasiones estos mensajes silenciosos son más ruidosos que el más escandaloso de los gritos.

http://sergiobernues.com/blog/mensajes-silenciosos-ii/